En una clase de cultura audiovisual los alumnos juegan al fútbol.
Mientras la profesora de cultura audiovisual salió al despacho del director, los alumnos tenían un balón y formaron dos porterías con las sillas y hicieron equipos y empezaron a jugar, se lo estaban pasando tan bien que dieron a un ordenador y se lo cargaron, entonces se pusieron muy nerviosos y intentaron arreglarlo pero no podían y pensaban en qué decirle a la profesora cuando ella volviese, unos pensaron en decirle la verdad pero otros algo como que estaba abierta la ventana y vino un fuerte viento que tiro el ordenador y que todo fue culpa de ello.Cuando la profesora llego pregunto -¿qué ha pasado aquí? -¿quien ha sido? todos nosotros estábamos nerviosos¡¡¡ y le respondimos que fue por culpa del viento, ella se lo creyó y después cuando terminamos la clase mientras nos íbamos al recreo habían algunas risas de los alumnos.
Samuel angulo, de 17 años, ha impugnado esta mañana diagnóstico de su psicología y orientadora escolar, que en un informe dirigidos a los padres del niño asegura que la nefasta influencia de los videojuegos es la responsable de la conducta violenta del crío.
Niño enfadado lamenta que los videojuegos se lleven todo el merito.
"Cada acto violento llevado a cabo por mí,desde morderle la mejilla a mi hermana hasta arrojar el plato de macarrones contra el ventilador,surge de una planificación previa en la que intento ser innovador y creativo", ha argumentado Samuel.
"No niego mis influencias, de hecho las reivindico, pero reducir mis actos a una conducta meramente imitativa es injusto, simplista y poco profesional", ha añadido.
El niño insiste en que "las películas, los cómics y los videojuegos son un mero punto de partida" y pide que se valore su capacidad para que lleve a su terreno los arrebatos violentos, aportándole un sello personal.
El niño frustrado envió un e-mail diciendo que si no se le otorgaba esos trofeos merecidos, el mismo cuando sea mayor iba a ir contra la compañía del juego, esto hizo que los creadores del juego supieran este caso y le regalaron una medalla de chocolate en forma de burla, esto calmo al niño ya que el adoraba el chocolate.





